domingo, 3 de julio de 2011

Organos Humanos a la Carta

Tras seis años infiltrado en las redes ilegales, el periodista norteamericano Scott Cagney publica un espeluznante relato sobre el tráfico de personas.


Se oye hablar a menudo de oscuros traficantes de órganos, de niños o incluso de adultos que desaparecen en plena calle para que sus riñones o su hígado reaparezcan «mágicamente» en otro cuerpo al otro lado del mundo. Parecen historias de terror pensadas para hacer subir la adrenalina y luego volverlas a aparcar en el cajón de lo excepcional o directamente fantástico. Hasta ahora y hasta aquí. Un periodista norteamericano, Scott Cagney, ha dedicado seis años de su vida a investigar «the red market», el mercado rojo. Y ha llegado a conclusiones espeluznantes.
Prácticamente cada parte del cuerpo humano tiene un precio, que oscila enormemente de un mercado a otro. Una pinta (473 mililitros) de sangre se paga a 25 dólares en la India, pero puede alcanzar los 337 dólares en Estados Unidos. Entonces en la India han salido «emprendedores» que, no satisfechos con revender cara la sangre que compran barata, tratan de aumentar todavía más el margen de beneficio obteniéndola gratis. ¿Cómo? Pues en siniestras «granjas de sangre» donde mantienen a gente cautiva durante años «sangrándola» —como si la ordeñaran— entre una y tres veces a la semana. Los candidatos a alimentar estas granjas a veces han accedido a ello porque viven en la miseria y en la mayor desesperación. Otras veces han sido simplemente secuestrados en una parada de autobús.
En Estados Unidos se llegan a pagar 24.400 dólares por la implantación de córneas que pueden obtenerse legalmente a través de donaciones voluntarias —de hecho EE.UU. las exporta— o ilegalmente. En 2001 un cirujano chino declaró ante el Congreso estadounidense que él personalmente había vendido cientos de córneas, junto con riñones y muestras de piel, de prisioneros ejecutados en su país.

Los paraísos del trasplante

Obtener legalmente un trasplante de corazón puede suponer un dispendio cercano al millón de dólares y soportar una angustiosa lista de espera para acceder al órgano en sí. Ilegalmente hay quien lo consigue por 119.000 dólares. Nuevamente, el mayor suministro parece proceder de prisioneros chinos ejecutados. Lo mismo para las donaciones ilegales de hígados, que pueden resolverse por unos 157.000 dólares. Pero como se puede donar una parte del hígado y seguir viviendo, aquí los ejecutados chinos «compiten» con personas extremadamente miserables en la India y en Filipinas, que unas veces más voluntariamente, otras menos, entran en este mercado.
¿Y qué pasa con la donación estrella, los riñones? En Estados Unidos o en Europa las listas de espera se prolongan por años y años. Pero el mercado rojo internacional es floreciente y, una vez más, extremadamente competitivo: un riñón nuevo cuesta 62.000 dólares en China pero «solo» 15.000 en la India. Se abren a su vez mercados emergentes en Indonesia, Pakistán y Kosovo, donde en 2008 empezó a funcionar una red de tráfico de este tipo de órganos investigada de cerca por Scott Cagney.
¿Y no es enormemente peligroso investigar esto? Cagney, que cuando hablamos con él se muestra amable sin dejar de dárselas de tipo duro (¿una mezcla de periodista y de Indiana Jones?) le quita hierro al asunto, lo cual dice mucho en su favor. «He sentido más miedo cuando investigaba otras cosas, como los niños raptados por la mafia», asegura. Y es verdad que lo que más sorprende de su libro es lo inmensamente cerca que llega a su objetivo. No solo muestra fotos de las víctimas sino de sus verdugos. A veces vemos a cara descubierta al personal sanitario que realiza, o mejor sería decir que perpetra, algunas de las extracciones de órganos que luego se venderán por ahí al mejor postor. «Muchos de ellos no pertenecen a las mafias y además no tienen la sensación de estar haciendo nada malo; al contrario, incluso piensan que hacen una buena cosa, que ayudan a salvar vidas», nos comenta Cagney, entre endurecido y perplejo.
Antes de horrorizarnos porque esas personas piensen así, tal vez habría que preguntarse hasta qué punto no pensamos así nosotros mismos. Hasta qué punto todo este tráfico no se origina en nuestra aberrante ilusión de normalidad. Ni sé cómo, hablando con Cagney, me he descubierto preguntándole: «Pero, ¿qué haría usted si una persona muy querida, su mujer o su hijo, necesitara desesperadamente un órgano, y ésta fuese la única manera de conseguirlo?». Silencio profundo. Sin duda porque acabo de colocarle la pregunta del millón de dólares, pienso satisfecha.

La respuesta del millón y medio

Pero hete aquí que, cuando menos me lo espero, me salta a la cara la respuesta del millón y medio: «Su pregunta parte de una premisa falsa, ¿no se da cuenta? ¿No se da cuenta de que para preguntar eso hay que considerar una opción viable, aunque sea extrema, la de disponer del cuerpo de una persona en beneficio de otra?». Touchée. Es verdad. Es como si le hubiéramos preguntado a cuánta gente estaría dispuesto a asesinar para salvar a un ser querido.
Rápidamente Cagney nos rescata de nuestra culpabilidad y nuestra angustia haciéndonos ver que medio mundo conspira en la sombra para «ayudarnos» a ver las cosas así. A pensar en estos términos utilitarios de otros seres humanos. Por un lado tenemos avances médicos que han multiplicado—-aunque no para todos— la esperanza de vida y las posibilidades de curar muchas cosas que hasta hace poco no tenían remedio. Por otro lado tenemos millones de personas sumidas en la pobreza y el oscurantismo e incluso en culturas donde la vida humana individual tiene un valor relativo si se compara con el que tiene en Occidente. En el momento en que la oferta y la demanda coinciden, cierta ecuación monstruosa empieza a tomar forma.
Es una monstruosidad bilateral. Por un lado están los donantes a la fuerza, por otro lado los receptores de unos órganos que, dado su turbio origen, nadie puede garantizar que estén en perfecto estado de revista. Al proceder de personas desnutridas, desvalidas y con los lógicos problemas de salud asociados a estas condiciones, puede pasar cualquier cosa. Este ha sido a veces el argumento para oponerse a que personas que cumplen condena en Estados Unidos «compren» su libertad donando órganos, como ocurrió bastante recientemente: dos hermanas con una larga condena por robo fueron indultadas a cambio de que una donara un riñón a la otra, liberando así al estado de costosas facturas por su tratamiento de diálisis.
Los tentáculos del mercado rojo son variados, son enormes y a veces parecen o incluso son inocentes. No todo es arrancar sangre o hígados por la fuerza. Por ejemplo las favorecedoras extensiones de pelo humano con que muchas nos hemos adornado alguna vez —quien esto firma adquirió unos mechones en 2002 en Estados Unidos por alrededor de 200 dólares— proceden en muchos casos de donaciones a un templo hinduista en el sur de la India, regido por una deidad que en teoría destruye los pecados de los creyentes que le hacen ofrendas. Entonces resulta que una joven india se corta la melena para agradar a su dios, y esa melena acaba en una inconsciente cabecita occidental. Y alguien que está en medio se embolsa al cabo del año unos cuantos miles o incluso millones de dólares.

Mayor transparencia

Este es sólo un ejemplo, relativamente inocuo, aunque no del todo, de la colosal ignorancia en que se funda todo el invento. ¿Seguiríamos comprando extensiones de pelo si conociéramos con precisión su origen y su historia? ¿O pagando a madres de alquiler si supiéramos cómo y por qué y en qué condiciones llegan a serlo? ¿O adoptando niños sin preguntar de dónde salen? ¿O adquiriendo óvulos para tratamientos de fertilidad donados por inmigrantes sin papeles? ¿O dando por hecho que no hace ninguna falta donar sangre, porque, total, seguro que cuando nosotros la necesitemos el hospital ya la sacará de algún sitio?
«La transparencia es la clave para atajar los abusos, es la única salvaguarda posible», afirma Scott Cagney, categórico. Empezar por saber de dónde proceden los órganos o funciones corporales parece esencial para poner orden en los mercados, en los rojos, en los negros o incluso en los blancos.
Y es que en los mismos circuitos legales ha habido controversia sobre si es mejor pagar por las donaciones o fiarlo todo al altruismo. Ambas opciones han demostrado tener inconvenientes, lo cual lleva a menudo a tirar por el camino de en medio, no siempre con mala intención o con afán de lucro. Por ejemplo en Estados Unidos hace tiempo que funciona una red de donaciones voluntarias alternativas a la red oficial y a sus desesperantes, a veces criminales, listas de espera. Ciudadanos que un buen día deciden donar un riñón a un desconocido porque sí. Mientras no acepten dinero a cambio, es perfectamente legal.
Otra cosa es cómo se engrana eso en una industria sanitaria donde, aunque el órgano pueda ser gratis por ley, no lo es nada de lo que le rodea: ni la conservación, ni el trasplante en sí, ni mucho menos la atención necesaria para recuperarse después de donar. «En el momento en que entra el dinero en juego, todo se corrompe o puede corromperse», sentencia Cagney.

viernes, 22 de abril de 2011

Porque la rotacion debe considerarse en la toma de decisiones en la lucha contra la corrupción

El cargo de prefecto se renovaba cada tres años. Pilato estuvo diez, lo que dice mucho en su favor a pesar de las criticas severas que le han hecho y de la acusación de que no se preocupaba de los asuntos de la metrópolis. A este respecto no olvidemos que Tiberio tenía costumbre de retener a algunos funcionarios más de tres años, porque decía que, al pretender enriquecerse en tan poco tiempo, podían cometer desmanes. Y ponía por ejemplo el de un hombre solo y abandonado al que acudían las moscas a chuparle la sangre por estar lleno de llagas. Pasó por allí uno que se compadeció del pobre y quiso espantar a las moscas. El llagado se opuso y gritando dijo: "Déjalas, ya me han chupado bastante y están hartas. Si las espantas vendrán otras hambrientas y me chuparán la poca sangre que me queda".



martes, 1 de marzo de 2011

Renunció el ministro alemán acusado de plagiar su tesis doctoral

Guttenberg aseguró que no dimite por el escándalo, sino porque este está recayendo ahora sobre los soldados



Martes 01 de marzo de 2011 - 07:59 am

Karl-Theodor zu Guttenberg. (Reuters)

Berlín (DPA). El ministro alemán de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, presentó hoy su dimisión como consecuencia del escándalo que se desató al salir a la luz que había copiado de otros autores parte importante de su tesis doctoral. “Es la decisión más dolorosa de mi vida”“, dijo en una breve comparecencia en la sede de su ministerio en Berlín.

“Uno no deja fácilmente un cargo que ejerce de corazón (...), pero he llegado al límite de mis fuerzas”“, añadió. Durante días, Guttenberg fue blanco de constantes críticas de los medios, adversarios e incluso de correligionarios.

Guttenberg subrayó que no dimite por el escándalo de su tesis en sí, sino porque el peso de ese escándalo está recayendo ahora sobre los soldados, que nada tienen que ver con ello. Todos los medios apuntan ahora a su persona y a su trabajo universitario en vez de concentrarse en los soldados del Ejército heridos o fallecidos en Afganistán, lamentó.

El popular político alemán admitió “debilidades y errores” y dijo que asume las consecuencias “que otros exigieron” y deja el puesto. “Les doy razón a mis rivales: no fui nombrado ministro de autodefensa, sino de defensa”, agregó.

 
ERA EL POLÍTICO MEJOR VALORADO EN ALEMANIA

Tanto la canciller Angela Merkel como la casa presidencial estaban informadas de la inminente renuncia de quien hasta que salió a la luz el escándalo era el político mejor valorado de Alemania.

Pese a las fuertes críticas, Merkel mantuvo hasta el lunes su apoyo a Guttenberg y a través de su portavoz reiteró que la tarea de este en el gobierno era la de ministro y no la de científico.

Sin embargo, dentro de las propias filas, las voces en contra se alzaban cada vez más fuerte: el presidente de la Cámara baja del Parlamento (Bundestag), Norbert Lammert, había reiterado su condena y la ministra de Investigación, Annette Schavan, aseguró incluso que se avergüenza del comportamiento del titular de la cartera de Defensa.

La semana pasada, la Universidad de Bayreuth le retiró el título de doctor que le había otorgado con la máxima calificación y está investigando si copió de forma premeditada.

Hoy, Guttenberg pidió que se lleven a cabo todas las investigaciones pertinentes lo más rápidamente posible. Según medios alemanes, al menos dos tercios de la tesis del joven político, de 39 años, eran textos ajenos, aunque él insiste en que se trató de errores y no de plagio.



domingo, 27 de febrero de 2011

Una insólita felicitación



Titular del Poder Judicial avaló falsa carrera de Vega Marroquín. Saludo fue publicado en El Peruano.

Luis Alberto Vega Marroquín, ex administrador de la Corte Suprema de Justicia, mintió a su empleador –el Poder Judicial- para avanzar en su veloz ascenso al más alto cargo burocrático de la institución, y desarrolló una cuestionada gestión en los cinco años que se mantuvo como interino en esa plaza, pero el Consejo Ejecutivo que presidió hasta el 31 de diciembre el vocal Javier Villa Stein lo felicitó en una resolución administrativa publicada en el diario El Peruano.

La Resolución Administrativa N°438 fue uno de los últimos actos administrativos del Consejo Ejecutivo, que refrendó con su firma el ex presidente del Poder Judicial, fechada el 28 de diciembre último (Día de los Inocentes, para mejor seña), pero fue publicada en el diario oficial el pasado jueves 10 de febrero, junto a otras dos decisiones de ese cuerpo colegiado.

“Sacrificio familiar”

Además de la firma de Villa Stein, la felicitación fue rubricada por el resto de integrantes del Consejo: los vocales supremos Robinson Gonzales y Jorge Alfredo Solís Espinoza; además del vocal superior Flamigio Vigo y el juez Darío Palacios Dextre, quienes también concluyeron con su gestión en diciembre 2010.

Los firmantes no advirtieron nada extraño en el vertiginoso ascenso del joven empleado, encumbrado como Administrador de la Corte Suprema con 31 años, sin contar con un título universitario ni estudios de post grado que lo respalden, requisitos exigidos para ejercer tan importante cargo.

Además, como integrantes del más alto órgano de dirección del PJ debían estar al tanto de un informe elaborado por el Comité de Ética del Poder Judicial en el cual se dictaminó que Vega Marroquín carecía de esos méritos académicos y de experiencia como directivo, que se solicitaba como requisito a todo aquel que postulara al puesto de administrador.

Villa Stein recibió dicho informe en febrero del año pasado, junto a otras revelaciones sobre funcionarios del PJ e inclusive magistrados supremos, luego de lo cual desactivó al equipo investigador y dejó a la comisión de ética en estado vegetativo.

Por otro lado, desde el año 2003 existe un “Perfil de Puestos de Trabajo de los trabajadores del Poder Judicial sujetos al Régimen Laboral de la Actividad Privada”, aprobado por el ex gerente general Hugo Suero Ludeña, que tampoco se aplicó al referido ex funcionario.

De acuerdo a la investigación realizada por la referida comisión, el ex administrador de la Corte Suprema no cumplió con los requisitos exigidos en cada uno de los sucesivos ascensos que tuvo dentro del Cuadro de Asignación de Personal de la institución. Empezó como chofer de un vocal supremo y de allí se encumbró al más alto cargo de la Corte Suprema.

Sin embargo, todas estas irregularidades fueron pasadas por alto por el anterior Consejo Ejecutivo, que en su resolución dice haber constatado que Vega Marroquín cumplió con las funciones de Administrador (encargado) con dedicación, responsabilidad y eficiencia, “en el nivel que corresponde a la trascendencia de la labor encomendada, con sacrificio familiar y personal”, pasando a describir una serie de cursos y actividades realizadas en su gestión.

¿Protección?

Lo insólito y desacostumbrado de este tipo de felicitación, más bien lleva a pensar que con la resolución N° 438-2010-CE-PJ, el ex Consejo Ejecutivo pretendía brindar una protección extra al ex administrador, en relación con futuras investigaciones y denuncias que pudieran presentarse en su contra.

Esto, debido a que Vega Marroquín debería explicar no sólo sus extraños ascensos en el PJ hasta llegar al cargo de Administrador de la Corte Suprema sin estudios superiores ni títulos que lo respalden, apoyado por el ex gerente general, sino los bonos extraordinarios que recibió en varias oportunidades sin razón aparente.

Además, tendrá que revelar el motivo de los numerosos viajes que realizó en los años que ejerció como administrador encargado, tal como lo comprobó la comisión de Ética.

Pero quizá la principal explicación del ex administrador debería referirse al papel que cumplió en el apoyo logístico que debió recibir la investigación de los “Petroaudios” en el PJ. Los juzgados a cargo de la investigación sufrieron retrasos inexplicables por falta de peritos y de elementos informáticos, que llevaron a un estancamiento de la labor judicial y han generado suspicacias en la población.

A Vega, además, se le asocia con el apoyo incondicional a muchos vocales supremos que estuvieron involucrados en actos irregulares y escándalos. Estos “favores” explicarían el blindaje que le brindan actualmente algunos magistrados de la Corte Suprema.

En el Palacio de Justicia se comenta que el ex Consejo Ejecutivo que presidió Villa Stein se haya tomado la molestia, sin precedentes, de felicitar por escrito y con una resolución administrativa la gestión de tan cuestionable funcionario, y no lo haya hecho a los propios magistrados que han hecho incuestionables méritos, como el actual presidente del Poder Judicial, César San Martín, quien ha recibido elogios en el mundo entero por el papel que cumplió en el célebre juicio y condena del ex presidente Alberto Fujimori. Pero nunca fue felicitado por el Consejo Ejecutivo.

jueves, 24 de febrero de 2011

El cuestionado título del jefe del OSCE


Universidad Villarreal cuestionó grado de Bachiller en Derecho de Carlos Salazar Romero, quien se graduó habiendo cursado solo 10 materias.

Por Zarella Sierra

La hoja de vida de Carlos Augusto Salazar Romero, presidente ejecutivo del Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado (OSCE) parece, a primera vista, digna de un profesional de primer nivel. Pero en su caso parece aplicarse el viejo adagio de ‘no todo lo que brilla es oro’.

Perú. 21 obtuvo un documento de la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV), de donde egresó Salazar, de enero de 2009, que revela el otorgamiento irregular del grado de Bachiller en Derecho al hoy funcionario público. El oficio está rubricado por el jefe de la Oficina de Grados y Títulos de esa casa de estudios, Álvaro Quiñe Navarro; y la entonces decana de la Facultad de Derecho, Patricia Lui Junes.

BACHILLER CON DIEZ CURSOS. En 2008, Salazar Romero solicitó al decanato de Derecho de la UNFV que se le otorgue el diploma de Bachiller puesto que, según dijo, el que se le había entregado en 1975 había sido robado. Sin embargo, al revisar el archivo académico para cumplir con su requerimiento, el decanato se dio con la sorpresa de que este solo había cursado 10 materias a lo largo de los siete años que, se supone, estudió. Una de ellas, dicho sea de paso, fue reprobada y en las otras tiene notas de 14 y 11.

Pero hay más. Al buscar la resolución a través de la cual se le habría dado el grado de Bachiller y que tuvo que ser emitida en marzo de 1975, se corroboró que esta no existía. Asimismo, al revisar el diploma que se le entregó, dos detalles llamaron la atención de la Oficina de Grados y Títulos: el documento no tenía numeración y la copia que existía era de 1996 pero firmada con fecha de 1975 por los docentes Eckerman Panduro Angulo y Carlos Belapatino Rivadeneyra.

“Los citados docentes aparecen firmando el diploma como si fuera que se hubiera firmado en 1975, fecha en la cual ambos eran estudiantes y no ostentaban cargos”, dice el Oficio N°028-2009-OGT-FDCP-UNFV. Finalmente, en 2010 y luego de que los funcionarios que denunciaron esta irregularidad fueron removidos de sus cargos, Salazar obtuvo su ansiado diploma y, con posterioridad el grado de Magíster (mayo 2010) y Doctorado (julio 2010) en Derecho de la misma universidad.

¿CASO CERRADO? Consultado sobre el tema, Salazar reconoció que las irregularidades fueron denunciadas pero señaló que “esas opiniones son parte de un proceso administrativo que terminó con una resolución rectoral. Es un tema acabado y esclarecido”.

Sobre el diploma de 1996, dijo que había solicitado un duplicado pero que luego se había olvidado de recogerlo por lo que, 12 años después, solicitó otro. Argumento bastante extraño, por decirlo menos.



lunes, 14 de febrero de 2011

Congresista del APRA negociaba con licitaciones de SEDAPAL, revelan

Lima (Peru.com).- Una joyita. El congresista del Partido Aprista (PAP) Julio Herrera Pumayauli habría beneficiado a empresas afines a él en varias licitaciones del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (SEDAPAL).

Según audios presentados por el programa 'Panorama', que datan de abril del año pasado, justo cuando se iba a licitar una polémica obra en San Pedro de Carabayllo por 45 millones de soles. La licitación fue ganada por el consorcio Alto Alianza ante San Pedro de Carabayllo, pero se anuló el proceso por la falsificación de la firma del ingeniero mecánico Juan López.

En las conversaciones se escucha a Herrera Pumayauli hablando de que junto a un amigo han "arreglado" informes contrarios a la empresa que se desea favorecer, dejando de lado a MPM, que integraba el consorcio Alto Alianza.

"Dice que no quería, al final han pactado 'uno y medio'. Yo se lo dije a Rubén. Le iban a descalificar, era un informe casi negativo. Como se conversó con mi amigo. Listo, no te preocupes, se cambia. Porque al toque le dije: 'llama acá, dile que es mi gente'. Delante de ellos, pa-pa. Solucionado", se le escucha decir.

"El hombre vino, dijo 'Ya conversé', bacán todo, el informe lo van a cambiar favorable a ellos, cien puntos. Ahora, en la propuesta del billete ganan, pero hay un problema: la forma como lo han presentado está hasta el keke. O sea, lo descalifican por eso. Ha entrado a tallar 'mi pata, el chato'. Ha hablado, pa-pa-pa y ya lo están arreglando", agrega.

Incluso, Herrera Pumayauli revela que ya todo está arreglado para que MPM sea descalificada del proceso de licitación sin que impugne. Después se le escucha hablar de cómo repartir unas supuestas retribuciones, incluyendo a Nidia Elías Espinoza, quien elabora los informes técnicos de las licitaciones.

"¿Cómo vamos a repartir? Está bien. Tenemos que 'distribuir'. Yo no he pensado 'todo para mi', no. Ahora, yo no me he olvidado de decir tal y tal. Por ejemplo, a la doctora Nidia hay que darle (…) De repente agarro y digo: 'Sabes qué compare, toma treinta, cuarenta pa' ti, treinta pa' ti'", se le escucha decir.